La aplicación del ozono en el tratamiento previo del agua potable conlleva una serie de ventajas sustanciales respecto al cloro. Probablemente lo mas importante sea que los subproductos de las oxidación, sobre todo de impurezas orgánicas, son generalmente filtrables y no merman el sabor del agua. No se producen las temidas cloraminas y el efecto desinfectante es mas rápido y efectivo que en el caso del cloro.
El subproducto de la descomposición del ozono es puro oxígeno, en aguas sin contaminantes inorgánicos puede ser variables, en base al contaminante, por ejemplo en el caso de nitratos estos pasan a nitritos, etc.
Indicar que la mayor parte de los subproductos pueden ser retenidos por filtración, por ejemplo mediante filtros lentos de arena, pues muchos de los subproductos son decantables.
Debe tenerse en cuenta sin embargo, que dada la corta vida del ozono disuelto en el agua, el tratamiento con ozono será meramente una primera fase. La garantía de higiene a largo pazo viene dada por la adicción de cloro convencional, si bien la dosis puede ser rebajada a los valores mínimos indicados en la legislación vigente.
